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Se lavan
y pelan los cogombros, se abren por la mitad a lo largo, y
con una cucharilla se vacían la pulpa y las pepitas (que
se desechan). Se secan los medios cogombros y se
espolvorea sal (dos o tres cucharaditas por cada medio
cogombro) por encima de la parte vaciada, y se dejan
reposar un cuarto de hora para que la sal chupe la
humedad. Mientras, se lavan, pelan y trinchan los ajos. A
continuación, cuando la sal haya chupado la humedad de los
cogombros, con las manos se les quita la sal empapada, se
rompen en trozos y se escurren y se prensan con un trapo
de algodón limpio. (Yo lo hago retorciendo el trapo sobre
el fregadero con los trozos dentro, otra gente lo hace
envolviéndolos con el trapo i pasando el rodillo de amasar
por encima.) .
En el
turmix, minipímer o picadora se echa el yogur (recién
sacado de nevera y escurrido sin suero), los ajos
trinchados, y los trozos de cogombro bien escurridos. Se
pica hasta que tenga una textura fina. Con los
ingredientes en las proporciones adecuadas ha de quedar
como una salsa bastante compacta, no como una sopa ni como
una masa. Se emplata y para presentación se le dan un par
de golpes de molinillo de pimienta, se aliña generosamente
con aceite de oliva dibujando una espiral por encima, y se
ponen dos o tres aceitunas negras de adorno en el centro.
Aparte de resultar muy apetitoso en este tiempo, el
Tzatziki es un plato barato, sencillo y rápido, de gran
"impacto" para invitados, y de efectos garantizados para
la "regularidad" en la circulación intestinal |