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Precaliente
el horno a temperatura alta. Mientras tanto, engrase la
placa para horno con un poco de aceite y caliente el
resto, del aceite en la sartén, a fuego medio. Rehogue la
cebolla, más o menos 3 min. hasta que se dore, retírela
con la espumadera y reserve dentro del bol. Reserve el
aceite en la sartén. Paralelamente, lave las hojas de
acelga, escúrralas y píquelas finamente. Luego, colóquelas
en la sartén y fríalas tapadas durante 30 seg., a fuego
fuerte, hasta que se ablanden. Si le resulta más fácil,
fríalas en dos tandas. En cualquiera de los casos, mueva
la sartén cada tanto y revolviendo, con la cuchara de
madera, para que las hojas no se peguen. Sáquelas con la
espumadera, para escurrir el aceite, y déjelas enfriar, a
temperatura ambiente. Cuando estén tibias, forme puñados
pequeños de acelga en la mano y apriete, para desechar el
exceso de líquido. Píquelas nuevamente y agréguelas al bol
junto con los quesos; mezclando bien con la cuchara de
madera. Después, añada un huevo batido y mezcle, otra vez,
la preparación. Encime las láminas de masa filo y corte en
cuatro cuadrados. Sobre cada uno de estos distribuya, en
el centro, porciones iguales de relleno, dejando libre los
bordes. Humedezca la mitad de los bordes, con agua,
doblélos formando triángulos y cierre bien, apretando con
la yema de los dedos. Luego píntelos con el otro huevo,
batido, distribúyalos en la placa aceitada y lleve al
horno precalentado, a temperatura media durante 20 min. o
hasta que se doren. Retire del horno
Se pueden servir fríos o calientes. Si lo
desea puede prepararlos con anticipación y asarlos hasta
que se empiecen a dorar levemente, en ese momento los
retira y conserva refrigerados. Cuando los quiera
utilizar, precaliente el horno a temperatura máxima, unos
5 a 7 min. y los cocina hasta que se doren
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