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Se
extiende el kilogramo de maíz blanco pilado sobre una
mesa y se asegúrese de retirar cualquier partícula
extraña que pueda tener (cascaritas, hojitas de tuza,
piedritas, etc..). Posteriormente, traslade los granos a
la olla grande de 5 litros, se llena de agua y se
revuelve el maíz con las manos (limpias). Con el colador
pequeñito se recogen y se botan todas las partículas que
floten. Se drena y repite este último procedimiento
varias veces, hasta que el agua salga limpia (por el
almidón que contiene el maíz, es casi imposible que
salga completamente cristalina). Una vez escogido y
lavado el maíz crudo, se llena la olla con agua hasta
unos 7 cm (cuatro dedos) sobre el nivel seco de los
granos. Se tapa y se pone a ebullir sobre la hornilla (o
el fogón) a fuego alto. Simultáneamente, se pone a
hervir agua en la otra olla de 2 litros y se mantiene
hirviendo mientras dure todo el proceso de coción del
maíz (unos 40 minutos, aproximadamente).
Usted
debe prever que una vez cocido, el maíz pude hasta
triplicar su volúmen en la olla, por esta razón debe
asegurarse que esta sea suficientemente grande y
espaciosa. A medida que el agua empiece a
evaporarse y a ser absorbida por el maíz, debe
reemplazar este mismo volúmen con agua HIRVIENDO de la
otra olla de 2 litros. Recuerde restituir el volúmen
servido, llevarlo de nuevo a ebullición y mantenerlo
así. (Nota: Nunca le eche agua fría al maíz en proceso
de coción, porque se pasma y nunca se ablandará ni
crecerá). Debe levantar regularmente la tapa de la olla
y vigilar que el nivel de agua esté siempre alto (los
granos tienen que estar moviéndose todo el tiempo dentro
del agua), manteniéndolo con agua hirviendo. No es
conveniente revolver el maíz durante el proceso de
coción porque puede liberar más almidón de la cuenta y
tenderá a apelotarse y pegarse al fondo de la olla. Si
mantiene siempre alto el nivel de agua es suficiente
para que todo le salga bien. Una vez que el maíz esté
cercano a triplicar su volúmen en la olla, vaya
probándolo hasta que lo sienta de una consistencia
parecida a la de un petit-pois. Cuando tenga la
consistencia deseada (no lo deje ablandar mucho),
agréguele las 7 cucharadas de sal y revuélvalo una única
vez con la cuchara de madera. Deje hervir por 1 o 2
minutos más y proceda con el siguiente paso.
Retire
las ollas del fuego, con mucho cuidado drene el agua del
maíz cocido en una batea (puede ayudarse con la tapa).
Proceda a recoger porciones del maíz cocido (caliente)
con un tazón y deposítelo en el colador (pascón) para
espaguettis en una batea o en el lavaplatos. Abra
el grifo y deje que el agua fluya sobre el maíz (en el
colador), lo enfrie y lave el exceso de almidón liberado
durante la coción, puede revolver con las manos de vez
en cuando. Drene bien y deposítelo en la bolsa de
polietileno limpia. Repita este procedimiento hasta
haber enfriado y lavado todo el maíz.
Una
vez frío y drenado el maíz, proceda a armar su molino
(manual o ayudante de cocina eléctrico,
preferiblemente). Coloque las muelas mas estrechas para
asegurarse que le quede una masa muy fina. Agregue
porciones pequeñas con una tasita hasta moler todo el
grano. Si nota que los granos resbalan y retroceden en
el molino, puede incorporarle cucharaditas de agua (no
mucho), para que las muelas logren atrapar y hacer fluir
libremente la masa por el otro extremo del aparato.
La masa puede conservarse bien hasta una semana en la
nevera (envuelta en papel de aluminio) si usted trabajó
con asepcia. La masa no se puede congelar (se echa a
perder y se desborona). Al momento de preparar las
arepas o hallacas puede ser necesario rectificar el
punto de sal y agregar cualquier otro condimento
(margarina, ajo, caldo de carnes para hallacas, onoto,
etc..) de su gusto y preferencia. Rinde aproximadamente
35 arepas y unas 50 hallacas aproximadamente. Su textura
es particularmente suave y muy criolla |