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Desprenda
los botones del racimo lleno de flores que se encuentra
en la mata de penco negro. Déjelos con su tallo y luego
corte el extremo duro. Punce las alcaparras con un
alfiler y deságüelas crudas, durante tres días,
cubriéndolas cada vez de agua fría, que se debe cambiar
tres veces al día. Al cuarto día sancochadas ligeramente
y vuélvalas a dejas en agua fría, cambiando al agua
hasta que esta no tenga espuma al desalojarla por el
lavadero de la cocina. Generalmente están listas a los
seis días de desaguarlas. Ponga luego a hervir el agua
con sal, tallos de cebolla, dientes de ajo enteros y
orégano. Cuando el agua tenga el sabor de los aliños,
agregue el vinagre blanco o fuera del fuego hasta darle
suficiente acidez. Mientras tanto hierva los frascos y
llénelos con las alcaparras. Vierta sobre ellas el agua
cernida de los aliños con vinagre. Tape los frascos y
déjelos esterilizar por diez minutos enfriándolos dentro
de la misma olla con agua.
Espere dos semanas antes de consumir estos encurtidos.
También se prepara las alcaparras sin punzar. Se da un
hervor con una pizca de bicarbonato se desaguan y se
ponen a encurtir en agua hervida mezclada con jugo de
limón y sal.
Mientras más pequeños y cerrados estén los botones de la
alcaparra, son mejores los encurtidos
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