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Comentario:
La cocina
ha sido comparada con el lenguaje: como éste, ella
posee vocablos (los productos, los ingredientes), que
se organizan según reglas de gramática (las recetas,
que ordenan los ingredientes transformándolos en
platos) y de retórica (los comportamientos sociales).
Como el lenguaje, la cocina también es portadora de
valores simbólicos, ya que expresa la cultura de quien
la practica, y es depositaria de la tradición y la
identidad de un grupo. Pero ella no sólo es
instrumento de una identidad cultural sino el primer
modo de entrar en contacto con los otros. Más que la
palabra, la comida se presta a mediar entre culturas
diferentes, y los sistemas de cocina se abren a toda
suerte de invención, cruces e influencias. Por ello,
este volumen analiza el tema de la cocina según la
doble noción de identidad e intercambio, entendiendo
que las identidades culturales no existen por fuera de
los intercambios. Conservadoras pero no estáticas, las
tradiciones alimentarias y gastronómicas son
extraordinariamente sensibles a las mutaciones, a la
imitación, a los préstamos. En este volumen,
historiadores, antropólogos, sociólogos, entre los más
ilustres especialistas mundiales de historia de la
cultura alimentaria, discuten el papel de la cocina
como vehículo y producto del intercambio cultural.
Así, la cocina cristiana, islámica, judía, las
tradiciones africanas y americanas, son pensadas en el
marco de las identidades nacionales y las
peculiaridades regionales, en sus cruces y en su
evolución histórica. |
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